miércoles, 25 de diciembre de 2013

1991, Mundial sub'17: Un verano en la Toscana

Después de haber celebrado tres ediciones de categoría sub’16, la FIFA cambió sus normativas de edad y el de 1991 se programó como el primer Mundial de categoría sub’17 de la historia. Ecuador fue la sede designada inicialmente para acoger el campeonato; por desgracia, a comienzos de aquel mismo año se desató una epidemia de cólera en Sudamérica que afectó gravemente a numerosas regiones del país andino y la FIFA se vio obligada a trasladar el torneo a Europa. Aunque en un primer momento se afirmó que España sería la sede de emergencia, finalmente el gran éxito organizativo que había sido el Mundial absoluto de 1990 hizo que Italia fuera el anfitrión elegido. Superada la crisis sanitaria, Ecuador acogería el Mundial sub’17 de 1995 (curiosamente, en 1995 el Mundial sub’20 se tuvo que celebrar en Qatar por otra epidemia de cólera, esta vez en Nigeria, país que como sabemos acabó organizando el de 1999), pero el caso es que en 1991 dieciséis selecciones prejuveniles se plantaron en la Toscana dispuestas a pasar la segunda quincena de agosto en aquel incomparable marco, pues la bella región acogió el campeonato en su totalidad. Montecatini fue la base de operaciones de todos los equipos y los partidos se disputaron en dicha localidad y en Viareggio, Carrara, Massa y Livorno, quedando reservado el Comunale de Florencia como escenario de la gran final.

En la portada del Informe Técnico
se puede observar la línea que
prolongaba la frontal del área
para delimitar la zona de
aplicación del fuera de juego.
Si bien Italia’90 había sido, como ha quedado dicho, un éxito de organización, la baja calidad general del juego y, sobre todo, la escasa ambición ofensiva que habían mostrado la mayoría de selecciones participantes hizo que la FIFA se decidiera a buscar nuevas ideas que aportaran más frescura al deporte rey. Así, durante la década de los noventa los campeonatos juveniles se convirtieron en un inmejorable banco de pruebas para distintas reglas y sugerencias más o menos atrevidas. Algunas no pasaron de meros experimentos fallidos y otras consiguieron hacerse un hueco en el Reglamento, pero todas pusieron en bastantes apuros a unos chavales que apenas tenían tiempo para acostumbrarse a ellas antes de iniciar su lucha por un título mundial. En este Mundial sub’17 de 1991 se pusieron en práctica dos innovaciones reglamentarias: quedaba prohibido que el portero recogiera con las manos un pase voluntario con el pie de algún compañero, y sólo existiría el fuera de juego en los últimos dieciséis metros de campo (es decir, desde la altura del área grande hasta la línea de fondo). La primera regla, la de la cesión, acabó siendo aceptada por la International Board y puede decirse que ha cambiado profundamente la concepción del juego y, sobre todo, la del puesto de guardameta, pero la segunda fue un fracaso estrepitoso al que muchos jugadores y seleccionadores achacaron el mal papel de sus equipos en el Mundial de la Toscana. Como permitía a los delanteros situarse de forma casi fija en el borde del área, la nueva norma obligaba a los defensas a quedarse también allí, lo que o bien alargaba los equipos hasta límites insostenibles para cualquier centrocampista o bien acababa provocando una enorme concentración de jugadores en los últimos metros que embotellaba el juego y dificultaba los ataques, precisamente lo contrario de lo buscado. Las quejas fueron unánimes y la FIFA no necesitó más pruebas para descartar aquella idea, así que las líneas que prolongaban la frontal del área hasta las bandas nunca más volvieron a pintarse sobre un campo de fútbol.

España, selección debutante en un Mundial de esta categoría, llegaba como una de las máximas favoritas gracias al brillante Campeonato de Europa conquistado tres meses antes en Suiza. La inmensa mayoría de los dieciocho jugadores convocados por Juan Santisteban habían formado parte de aquella escuadra ganadora; de hecho, de los dieciséis campeones de Europa sólo el mediocentro mallorquín Gabriel Capó y el portero madridista Carlos Redondo se quedaron sin acudir a Italia. En su lugar viajaron el central Felipe Vaqueriza y el meta coruñés Álex Sánchez, mientras que Joyce Moreno y Pepe Gálvez se beneficiaron de las dos plazas extra. Estos fueron los elegidos por el seleccionador español:


Núm. - Nombre - Nacimiento -Posición - Club
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1.- Javier LÓPEZ VALLEJO – 22/09/1975 – AR – C.A. Osasuna
2.- José GÁLVEZ Estévez – 03/08/1974 – DL – R.C.D. Mallorca
3.- Carlos CASTRO Caputo – 17/12/1974 – DF – Sevilla F.C.
4.- César PALACIOS Chocarro – 19/10/1974 – DF – C.A. Osasuna
5.- Enrique MEDINA Ortega – 14/09/1974 – DF – Valencia C.F.
6.- RAMÓN González Expósito – 25/11/1974 – DF – Real Valladolid C.F.
7.- JUAN CARLOS Gutiérrez Calderón – 09/10/1974 – DF – F.C. Barcelona
8.- GERARDO García León – 07/12/1974 – MC - C.A. Osasuna
9.- Carlos Alejandro Sierra Fumero, “SANDRO” – 14/10/1974 – MC – Real Madrid C.F.
10.- Pedro VELASCO Morón – 08/10/1974 – MC – Real Madrid C.F.
11.- Antonio Segura ROBAINA – 30/11/1974 – DL – U.D. Las Palmas
12.- Juan Carlos MURGUI Pardo – 15/11/1974 – DL – F.C. Barcelona
13.- José Alejandro Sánchez García, “ÁLEX” – 30/12/1974 – AR – R.C. Deportivo
14.- José Miguel López Quevedo, “JOSEMI” – 06/08/1974 – DL – Rayo Vallecano
15.- Felipe VAQUERIZA Rodríguez – 23/01/1975 – DF – Real Madrid C.F.
16.- EMILIO José Carrasco Ortiz – 14/11/1974 – MC – U.D. Pavía
17.- Joyce Renato MORENO Venecia – 29/09/1974 – DF – Real Madrid C.F.
18.- Daniel García Lara, “DANI” – 22/12/1974 – DL – Real Madrid C.F.


Los chavales llegaron a la concentración previa tras unas largas vacaciones y apenas pudieron disputar un par de amistosos antes de viajar a Italia, por lo que a Santisteban le costó mucho devolverles el ritmo de competición. El técnico sevillano optó por usar la misma alineación tipo del Campeonato de Europa, la formada por López Vallejo; Castro, Quique Medina, Palacios, Juan Carlos; Gerardo, Sandro, Velasco, Emilio; Robaina y Murgui. Ramón, que podía jugar tanto de central como de lateral izquierdo, era la principal alternativa que el seleccionador manejaba para la defensa, y Gálvez el delantero que solía aparecer desde el banquillo. El resto de convocados tuvo un papel meramente testimonial: el portero suplente Álex y Joyce Moreno no llegaron a debutar, Josemi disputó 9 minutos repartidos en tres encuentros y Dani García Lara sólo jugó el último cuarto de hora del partido inaugural, mientras que Vaqueriza hizo su debut (aunque jugando como titular, eso sí) el día de la final, debido a la sanción de Quique Medina.

Gerardo dispara en el duelo ante Cuba.
En primer término, Murgui.
Con tres equipos de cada Confederación (salvo de Oceanía, a la que únicamente representaba Australia), los participantes se repartieron en cuatro grupos de cuatro componentes, pasando a cuartos de final los dos primeros de cada grupo. España quedó encuadrada en el Grupo D, junto a Uruguay, Cuba y Ghana. Disputó todos los partidos de esta primera fase en Livorno y arrancó su participación mundialista derrotando por 1-0 en un igualado partido a la selección charrúa, gracias a un gol de Dani en la segunda parte. Superado el primer escollo, el equipo se soltó en el duelo ante Cuba. Los caribeños sólo habían perdido 2-1 contra Ghana en su debut, aunque ese era un marcador demasiado ajustado que no hacía justicia a la enorme superioridad mostrada por los africanos. A diferencia de los ghaneses, España sí estuvo acertada de cara a puerta y el duelo acabó con un sonrojante 7-2 en el luminoso. Dos goles de Robaina y uno de Emilio Carrasco abrieron brecha antes del descanso; luego marcaron Murgui, un defensa cubano en propia puerta (aunque en un principio se le atribuyó el quinto gol a Robaina y en la web de FIFA se lo adjudican a Velasco), César Palacios y Ramón, redondeando el resultado sendos tantos de Marten Pellicier y Casamayor para Cuba. Con ambos equipos ya clasificados gracias a sus dos victorias, el duelo ante Ghana de la tercera jornada se convertía en decisivo para determinar la primera plaza del grupo y, de esa manera, evitar a Brasil en cuartos de final. A España le valía el empate y un 1-1 fue lo que obtuvo, en un atractivo choque que dejó claro que aquellos dos equipos eran, precisamente junto con Brasil, los mejores del Mundial. Eso sí, Ghana demostró estar bastante por encima de los nuestros, que se aliaron con la suerte y la mala puntería rival para conseguir el resultado deseado. Los africanos impusieron en todo momento su físico y buen juego colectivo y se adelantaron al comienzo de la segunda parte con un gol de su capitán Opoku, pero Pepe Gálvez logró la igualada veinte minutos después al rematar una falta lateral y los de Santisteban consiguieron mantener aquel marcador hasta el final.

Del Piero marró este penalti ante EE.UU.
e Italia no pasó de la primera fase.
Acabar como líder de grupo permitía a España evitar a la canarinha, pero ni mucho menos ofrecía un cruce cómodo: los caprichos de los bombos habían hecho que los principales favoritos al título tuvieran que enfrentarse en cuartos de final y España y Ghana debían medirse ahora a Alemania y Brasil, respectivamente, mientras que los cruces de los otros dos grupos deparaban un Argentina - Australia y un Qatar - Estados Unidos, partidos desde luego con mucho menos cartel que los que enfrentaban a los clasificados de los grupos C y D. No obstante, los norteamericanos eran la principal sorpresa del torneo, pues habían logrado un pleno de victorias en un grupo nada sencillo que compartían con Argentina e Italia. Los locales, entre los que destacaban los nombres de Luigi Sartor, Alessandro Birindelli y, sobre todo, Alessandro Del Piero, no habían estado en la fase final del Campeonato de Europa (Portugal les eliminó en la fase previa) y fueron derrotados en el partido inaugural por Estados Unidos, con Del Piero fallando un penalti que hubiera significado el empate; luego no fueron capaces de ganar a China y no pasaron del empate a cero contra Argentina.

Robaina en el partido de cuartos de final.
Sin embargo, pese a adelantarse al poco de comenzar su partido de cuartos, los estadounidenses no supieron aprovechar su buen momento de forma y una ordenada selección qatarí logró el pase a semifinales en la tanda de penaltis. Mientras Brasil y Ghana daban un magnífico espectáculo en Carrara, lo esperable de aquella auténtica final anticipada que se resolvió a favor de los africanos por 2-1, en la reedición de la final del Europeo Alemania sorprendió a España con un gol de Babatz al cuarto de hora. Pero, al igual que en Berna, los españoles fueron claramente superiores y merecieron remontar ya antes del descanso, aunque hubo que esperar a la segunda parte para que Murgui y Robaina dieran la vuelta al partido. En los últimos compases del encuentro, el rayista Josemi lograba el 3-1 que certificaba el pase de España a la siguiente ronda. Por su parte, Argentina no tuvo mayores problemas para deshacerse de Australia por 2-1 y sería el rival de España en las semifinales.

El capitán Juan Carlos en lucha con
un delantero argentino.
El partido contra la albiceleste, celebrado en Massa, resultó tremendamente disputado, como no podía ser menos. España salió mejor, dominando y creando ocasiones, y en el ecuador de la primera mitad Murgui aprovechó un despeje del meta argentino a disparo de Emilio Carrasco para anotar el 1-0. A partir de ahí los sudamericanos comenzaron a aproximarse cada vez más a la portería de López Vallejo, pero sus puntas, Oliveri y Comelles, no se mostraron tan acertados como en el resto del torneo y España pudo conservar esa mínima ventaja hasta el final de los 80 minutos reglamentarios. La aparición de Marcelo Gallardo en la segunda parte supuso un revulsivo para Argentina, pero faltó tiempo para que tuviera impacto en el marcador. Además del “Muñeco” Gallardo, otros jugadores de aquel equipo tendrían luego una buena trayectoria profesional, como Rodolfo Arruabarrena y Claudio Husaín, además por supuesto de un Juan Sebastián Verón que comenzó el torneo como titular pero fue perdiendo el sitio hasta el punto de no salir del banquillo en aquel partido de semifinales.

Un defensa de Qatar frena a Nii Lamptey.
El otro partido de la penúltima ronda se resolvió, sorprendentemente, en la tanda de penaltis. Como se esperaba, Ghana fue muy superior a Qatar durante todo el encuentro, pero volvió a mostrar esa preocupante falta de acierto en el remate que ya había acusado en la primera fase. Los árabes, muy disciplinados, aguantaron las acometidas africanas con orden e incluso dispusieron de alguna opción a la contra que no materializaron. El 0-0 inicial no se movió y, con sólo dos goles marcados en todo el torneo, Qatar se encontraba a un paso de plantarse en la finalísima. Sin embargo, esta vez sus lanzadores no estuvieron tan acertados como en cuartos de final y fue la selección de Ghana la que obtuvo un premio tan sufrido como merecido a tenor de lo que había mostrado en el campeonato. Los qataríes también perderían el tercer y cuarto puesto ante Argentina en los lanzamientos desde los once metros.

En la final España sólo creó peligro
a balón parado.
La final, disputada el 31 de agosto de 1991 en el Comunale de Florencia ante unos cinco mil espectadores, volvió a evidenciar la superioridad de Ghana sobre España. Se enfrentaban la selección con la media de edad más baja de todos los participantes (Ghana, 16 años y 1 mes) y la selección con la media de edad más alta (España, 16 años y 8 meses); al menos eso decían los datos oficiales, porque las sensaciones eran bien diferentes. En el equipo de Ghana había siete jugadores que ya habían disputado el Mundial sub’16 de 1989 y otros seis que todavía podrían jugar el Mundial sub’17 de 1993, pero muchos de quienes vieron a los africanos en directo sospechan aún hoy que tal vez las edades de sus pasaportes no coincidieran con las reales. En declaraciones a “Mundo Deportivo”, el mismo Juan Santisteban afirmaba tras el encuentro de la primera fase que “un chaval de 17 años no puede tener tanta experiencia, potencia física y habilidad, juraría que todos rebasan los 20 años”, crítica que repitió al concluir la final. Eterna polémica nunca resuelta que en la década de los noventa (e incluso a día de hoy) hacía navegar a muchas federaciones africanas y asiáticas entre la culpabilidad de la trampa voluntaria y el inocente victimismo derivado de la precariedad administrativa existente en sus países. En cualquier caso, lo único seguro es que aquella tarde Ghana fue mejor que España y venció merecidamente en un partido en el que sólo López Vallejo y la ya consabida mala puntería ghanesa mantuvieron a España con vida hasta los últimos instantes.

Emmanuel Duah, en la imagen, fue
el autor del único gol de la final.
Dirigida por el alemán Otto Pfister, un clásico de los banquillos africanos, y guiada en el campo por el niño prodigio Nii Odartey Lamptey, Ghana dominó en todo momento a una España que a duras penas lograba frenar los continuos ataques rivales. El gol africano parecía simple cuestión de tiempo, pero entre la gran labor del meta navarro y los errores de los atacantes el partido se mantenía con el resultado inicial bien entrado ya el segundo tiempo. Con la importante baja en defensa de Quique Medina por acumulación de amonestaciones (el central valenciano fue incluido en el Once Ideal del campeonato), Santisteban optó por dar entrada en el once titular a Vaqueriza, meter un tercer central como Ramón y colocar a Juan Carlos Gutiérrez, habitual lateral zurdo, en el centro del campo en detrimento de Pedro Velasco. La idea era acumular pulmones para perseguir a los potentes jugadores africanos y fiarlo todo a lo que pudiera cazar Robaina (el otro español presente en el Once Ideal) o a una acción a balón parado, única parcela en la que España parecía poder competir de igual a igual con sus rivales, pero fue precisamente en un córner donde llegó el gol de Ghana. A falta de escasos cinco minutos para el final del partido Duah se aprovechó de un despiste defensivo hispano y, entrando completamente solo desde el punto de penalti, batió de potente cabezazo a López Vallejo. Apenas quedaba tiempo para algo más que no fuera tirar de rabia y coraje y eso fue lo que hicieron los jóvenes españoles, encerrando a Ghana en su área en varios saques de esquina consecutivos en los que a punto estuvo de llegar el empate, sobre todo con un cabezazo de César Palacios que un defensa sacó en línea de gol. Pero el balón no quiso entrar y aquella de Florencia se convirtió en la primera de las tres finales mundialistas de categoría sub'17 que España ha jugado y perdido a lo largo de su historia (luego vendrían las de 2003 y 2007), todas con Juan Santisteban como seleccionador.




Nii Lamptey con la copa del
Mundial sub'17.
Varios jugadores de aquella selección de Ghana estarían presentes en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, cita en la que conseguirían la medalla de bronce, así como en el Mundial sub’20 de Australia 1993, cuya final perdieron ante Brasil. Sin embargo, y como suele ser habitual en las selecciones sub’17 de cualquier país, pocos llegaron luego a destacar en la élite del fútbol profesional: quizás el más conocido para todos sea Samuel Kuffour, el inolvidable central del Bayern Munich. Además de él, tan solo Mohammed Gargo (varios años en el Udinese) tuvo una sólida carrera en el primer nivel internacional. Por el camino se quedaron promesas como Emmanuel Duah, el goleador de la final, que formó parte de la plantilla del Mallorca que logró el ascenso a Primera en 1997, y sobre todo el Balón de Oro de aquel Mundial, Nii Lamptey, que a los 16 años ya era un fijo en el Anderlecht belga y al que el mismísimo Pelé había nombrado como su sucesor. Desgraciadamente, Lamptey no solo no llegaría a triunfar en el fútbol, sino que se convertiría en el paradigma de juguete roto: analfabeto y maltratado en su niñez, fue pasando por multitud de equipos para mayor gloria de su representante, que lo estafó, y acabó peleado y olvidado por su propia federación. Tampoco el máximo goleador del campeonato, el brasileño Adriano (hizo 4 dianas, las mismas que Lamptey y una más que Robaina), llegó muy lejos en su carrera profesional; ni él ni ninguno de sus compañeros de expedición pasaron de clubes de segundo nivel europeo, y eso los que salieron de su país natal.

Murgui, delantero titular de la sub'17 de 1991
Entre los españoles también ocurrió algo parecido. Jugadores como Josemi (debutó con el Rayo en Primera y luego jugó para Osasuna y Jaén), Ramón (pieza importante en el Valladolid, pasó al filial del Atlético y de ahí a Las Palmas, Córdoba o Recreativo), Vaqueriza (del Castilla pasó al Mallorca B y luego estuvo en el Murcia) o Joyce Moreno (Oviedo, Leganés, Burgos, Badajoz o Granada, entre otros equipos) se mantuvieron varios años en Segunda División con rendimientos dispares. Otros no llegaron a la élite, y de ellos sabemos que el delantero valenciano Murgui se retiró prematuramente, desencantado por la manera en que el Barcelona intentó llevar su progresión a base de cesiones; que su compañero de equipo Juan Carlos Gutiérrez, capitán de esta selección, vio truncada su carrera por un accidente de tráfico; que Carlos Castro jugó varios años en el Ceuta y en el Hércules en 2ªB antes de pasar a la secretaría técnica de Alicante y Murcia; que el portero Álex Sánchez dejó el Deportivo para enrolarse en el Atlético de Madrid B, sin demasiada suerte, y acabar en la Tercera gallega; y que Pedro Velasco salió del Castilla para iniciar una larga trayectoria en numerosos equipos de la división de bronce antes de comenzar una nueva etapa en los banquillos; mientras que del extremo zurdo Emilio Carrasco apenas encontramos un paso fugaz por el Polideportivo Almería.

Toni Robaina fue la estrella española
en el Europeo sub'16 y en el Mundial sub'17
Más fácil es seguir las carreras de López Vallejo (pretendido en su juventud por el Milan, permaneció en Osasuna antes de jugar en Villarreal, Recreativo y Zaragoza, donde una denuncia por participar supuestamente en apuestas ilegales acabó provocando su salida hacia Grecia), César Palacios (con una larga trayectoria en Osasuna y Numancia), Quique Medina (uno de los primeros mitos del Villarreal, y que pasó también por Alavés, Salamanca o Getafe), Gerardo García León (fichado por el Real Madrid para su cantera tras el Mundial, desarrolló una extensa y sólida carrera en Valencia, Málaga, Real Sociedad o Córdoba, entre otros clubes), Pepe Gálvez (del Mallorca fichó por el Valencia, y luego por el Betis antes de retirarse en el Burgos, a causa de las lesiones), Dani García Lara (Real Madrid, Zaragoza, Mallorca, F.C. Barcelona o Espanyol fueron algunos de sus equipos durante los mejores años de su carrera), Sandro (que acabó el Mundial como máximo asistente del campeonato con 6 pases de gol y que, tras debutar con el Real Madrid, destacó en Málaga y Levante), y Robaina, gran figura de esta generación en aquellos campeonatos de 1991, pretendido entonces por los dos grandes de nuestro fútbol y que vivió los mejores años del Tenerife en Europa antes de pasar al Sporting de Portugal e iniciar, con apenas 27 años, una cuesta abajo profesional que le llevó a varios clubes de 2ªB y Tercera antes de su retirada en 2009. De todos ellos, sólo Dani consiguió ser internacional absoluto: jugó cinco partidos entre 1998 y 2000 y marcó un gol en un amistoso contra Croacia.

Un bagaje demasiado gris para una generación que, como suele ocurrir, creímos que estaba llamada a hacer algo más grande. Quién sabe si el joven Toni Segura, que ha adoptado el nombre futbolístico de su padre, Toni Robaina, podrá vivir las mismas experiencias que su progenitor en las selecciones inferiores; de momento el chaval juega en la cantera del Betis (lo que le permitió a su padre dejar su trabajo en el servicio de limpieza del ayuntamiento de Las Palmas), ha estado en la órbita del Manchester City y ya ha sido convocado por Albert Celades para la selección sub’16 que en 2014 deberá ganarse su presencia en el Europeo sub’17, competición cuyo palmarés sigue dominando España pero que nuestro país no disputa nada menos que desde 2010. Por edad, el joven Robaina todavía podría acudir a la siguiente edición, la de 2015, a su vez clasificatoria para el próximo Mundial de la categoría: tras dos ediciones mundialistas sin España, en las botas del joven Toni y en las de sus compañeros de generación está la oportunidad de emular lo conseguido por aquel equipo que lideraba su padre hace ya más de veinte años. Ojalá.

Alineación de España en la final del Mundial sub'17 de Italia 1991.
Arriba: Sandro, Vaqueriza, Palacios, Ramón, López Vallejo, Juan Carlos.
Abajo: Murgui, Castro, Robaina, Emilio, Gerardo.
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Fuentes:
Martialay, Félix (2007): "Todo Sobre Todas las Selecciones", Ed. Esteban Sanz
Informe Técnico del Campeonato del Mundo sub'17 1991, disponible en FIFA.com
BDFútbol.com
Hemeroteca "Mundo Deportivo"
(Todas las imágenes han sido extraídas del Informe Técnico del campeonato)

jueves, 12 de diciembre de 2013

1991, Europeo sub'16: España conquista la vieja Europa

En realidad no ha pasado tanto tiempo, apenas un suspiro en términos históricos, pero a veces da la sensación de que lo hemos olvidado casi por completo. ¿Somos realmente conscientes de lo mucho que ha cambiado el mapa político de Europa en apenas veinte años? En 1990, cuando la unificación alemana era ya un hecho, Europa tenía poco más de treinta Estados; hoy hay más de medio centenar, y en demasiados casos su aparición no ha sido precisamente pacífica. Y, sin embargo, lo cierto es que al menos a mí me resulta chocante la naturalidad con la que hemos vivido y asumido un proceso tan traumático, hasta el punto de que la URSS o la Yugoslavia unificada nos parecen conceptos antediluvianos, países desaparecidos mucho antes de lo que en realidad lo fueron.

La multiplicación de países en el Viejo Continente ha tenido también, obviamente, su reflejo en el fútbol, y los campeonatos de categorías inferiores son un buen medio para observar el proceso de construcción de esta nueva Europa en la que vivimos. A lo largo de la década de los noventa todos los torneos continentales debieron adaptarse a la progresiva aparición de nuevas federaciones, y la periodicidad anual de los campeonatos de base convertía a éstos en la primera competición internacional oficial que disputaban muchas de las nuevas selecciones. Eso trajo también alguna complicación, sobre todo a la hora de establecer los formatos de las fases de clasificación, que sufrieron constantes cambios (y algún que otro desvarío de los dirigentes de la UEFA) hasta que la situación política se calmó y se pudieron fijar sistemas de competición más racionales. Pero en 1990, cuando arrancó la fase de clasificación del Campeonato de Europa sub’16 de 1991, la URSS y Yugoslavia todavía estaban ahí, aunque dentro de sus fronteras ya pocos creyeran en su existencia, y no deja de ser curioso que, precisamente en el último torneo futbolístico de selecciones que les vio participar, España tuviera que vérselas con aquellos dos gigantes ya tambaleantes en su camino a un nuevo título continental.

Como por aquel entonces los Europeos sub’16 los disputaban 16 selecciones de las 34 afiliadas a la UEFA (y San Marino no solía inscribir a sus equipos juveniles), las fases de clasificación eran bastante cortas: para la edición de 1991 se establecieron 13 eliminatorias a ida y vuelta y dos grupos de tres equipos cada uno, de los que sólo sus campeones pasaban a la fase final, que organizaría Suiza. España fue una de las selecciones que se jugaron su presencia en tierras helvéticas en una eliminatoria directa; su rival, la teóricamente débil Malta, no hacía presagiar demasiadas complicaciones. Sin embargo, la clasificación estuvo en el aire durante los cuatro meses y medio que transcurrieron entre el partido de ida jugado en noviembre de 1990 en la isla mediterránea, que acabó con un inquietante 1-1, y el duelo de vuelta celebrado en Almendralejo (Badajoz), a finales de marzo de 1991. Por fortuna, en el Francisco de la Hera los chavales que dirigía Juan Santisteban pusieron de manifiesto su superioridad y golearon por 5-0, con sendos dobletes de Dani García Lara (por entonces ya en el Real Madrid) y Juan Carlos Murgui (canterano del F.C. Barcelona). Un gol del madridista Joyce Moreno, nacido en Panamá y que luego intentaría sin éxito ser internacional absoluto por ese país (la normativa FIFA vigente en aquel momento no se lo permitió), redondeó la manita con la que España sellaba su pase a la fase final.

En Suiza se formaron cuatro grupos de cuatro equipos, cuyos campeones pasarían directamente a semifinales; además de luchar por el título, los finalistas acompañarían a Italia como representantes europeos en el Mundial sub’17 que se disputaría en la Toscana en agosto de aquel mismo año. El sorteo había encuadrado a España en el grupo D, junto con la URSS, Islandia y Yugoslavia, y el debut se produjo el 8 de mayo de 1991 ante la potente selección soviética, con la que ya nos habíamos visto las caras el año anterior en un torneo amistoso disputado precisamente en Italia. Entonces España había caído claramente derrotada por 3-0, pero en el Campeonato de Europa cambiaron las tornas y el equipo de Santisteban superó en todo momento a la URSS, como refleja el 4-1 final. Toni Robaina (todavía perteneciente a Las Palmas) y Gerardo García León (Osasuna) abrieron brecha en el marcador en la primera parte; los soviéticos recortaron antes del descanso pero en el segundo tiempo Murgui y Quique Medina (entonces en las categorías inferiores del Valencia) sellaron la victoria hispana. El partido contra Islandia, que había dado la sorpresa al derrotar a Yugoslavia en la primera jornada, se presentaba ahora como decisivo para asegurar el liderato del grupo y con él el pase a semifinales. España no falló y los goles de Ramón (defensa del Valladolid) y Robaina pusieron una ventaja suficiente como para que el postrero tanto de Hreidarsson no supusiera ningún inconveniente.

Con cuatro puntos ya en el bolsillo, ni siquiera la derrota en el tercer partido contra una Yugoslavia que había perdido sus dos choques anteriores (y en la que figuraban chavales como Albert Nadj o Dragan Ciric) impidió a España encabezar su grupo y colarse en semifinales. Sobreponiéndose a un tempranero gol yugoslavo, Robaina y Murgui dieron la vuelta al marcador antes del descanso, pero en la segunda parte los balcánicos consiguieron remontar para despedirse del torneo con una victoria. Aquel partido disputado en Menzingen el 12 de mayo fue además la última aparición de Yugoslavia como país unificado en un torneo continental de fútbol: la escisión de Eslovenia se produciría poco más un mes después del campeonato sub’16 y para entonces el conflicto armado en Croacia parecía ya, por desgracia, algo inevitable; luego llegaría el estallido de la guerra y el bloqueo de la ONU que supuso entre otras cosas la exclusión de las selecciones yugoslavas de todas las competiciones deportivas, entre ellas la recordada Eurocopa absoluta de 1992. Aquel mismo día, y también con victoria (2-0 ante Islandia), se despidió la URSS de las fases finales de los campeonatos futbolísticos europeos: la contundente derrota contra España de la primera jornada dejaba a los soviéticos sin opciones pese al empate final a 4 puntos y, aunque la URSS se clasificó luego para la Eurocopa de Suecia y el Europeo sub’18 de 1992 (en el caso de los juveniles, ganando un grupo para nostálgicos en el que también figuraban Yugoslavia y Checoslovaquia), la selección que participó en esas fases finales lo hizo ya bajo la denominación de Comunidad de Estados Independientes (la URSS como tal todavía jugó el Mundial sub’20 de Portugal 1991, en el mes de junio, acabando en tercera posición en su última aparición en una fase final internacional).

Ajena a la página histórica que acaba de contribuir a cerrar, España conseguía el pase a la penúltima ronda, en la que esperaba Grecia. La selección helena había superado a su archienemiga Turquía en la fase previa y se había metido en semifinales gracias a su goleada por 4-0 a Suiza en la tercera jornada, que le había servido para resolver a su favor el empate a cinco puntos con Portugal. Un solitario gol de Robaina al comienzo de la segunda parte sirvió para doblegar a una Grecia que no opuso demasiada resistencia, aunque la emoción se mantuvo hasta el final gracias, entre otras cosas, al penalti fallado por Juan Carlos Gutiérrez (F.C. Barcelona) a falta de diez minutos. Con la moral por las nubes y la clasificación para el Mundial asegurada, España se enfrentó en la final de Berna a una Alemania muy superior físicamente (no en vano su delantero centro era el gigantón Carsten Jancker) pero que no pudo hacer nada ante la mayor movilidad y calidad técnica del conjunto español. Alemania, que también había sufrido en la fase de grupos debido a su derrota inicial frente a Austria (luego ganó a Suecia y goleó a Bulgaria), se había deshecho en semifinales de Francia en los lanzamientos de penalti. Liderados por el tinerfeño Sandro desde el centro del campo, los de Santisteban completaron un gran partido y dos goles en el primer tiempo del grancanario Robaina (principal figura no ya del equipo, sino de todo el torneo) rubricaron el que en aquel momento suponía el tercer campeonato de Europa de categoría sub’16 para la selección española. La final no se televisó en España, pero hace unos años Julio Maldonado colgó en su web un resumen de la retransmisión suiza que había conseguido para su inmenso archivo; de ahí dio el salto a Youtube y gracias a ello podemos disfrutarlo ahora aquí.




Además de los jugadores mencionados, en aquel equipo figuraban nombres como los del portero osasunista López Vallejo y su compañero César Palacios, por citar a dos de los que más destacaron luego en el fútbol nacional, pero también hubo otros a los que recordaremos en la entrada que pronto (?) dedicaré a la brillante actuación de este equipo en el Mundial sub’17.


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Fuentes: 
Martialay, Félix (2007): "Todo Sobre Todas las Selecciones", Ed. Esteban Sanz
http://www.rsssf.com

sábado, 21 de septiembre de 2013

En primera persona: Juan Francisco Leo Bermejo

El año que viene se cumplirán 15 años de la victoria de España en el Mundial sub'20 de Nigeria 1999. Supongo que, según se vaya acercando el mes de abril, iremos viendo artículos y reportajes varios sobre el acontecimiento, y muchos de ellos seguramente se centrarán en las carreras desarrolladas con posterioridad por los dieciocho campeones del mundo: de los títulos de Xavi a los cupones que vende Álex Lombardero, de los milagros de Iker Casillas a los días en Regional de Jusué. Esos dieciocho nombres son Historia de nuestro fútbol y bien merecen todo tipo de homenajes, pero tampoco conviene olvidar que hubo otros a los que el caprichoso destino privó de un hueco que tenían más que ganado en esa lista; jugadores que recorrieron todo el camino de aquel equipo hasta Nigeria salvo el tramo más importante: el que los dieciocho elegidos hicieron en avión hasta Lagos el 31 de marzo de 1999.


Leo (#3) en un duelo contra Italia sub'18 en 1997
Uno de esos jóvenes futbolistas que se quedaron prácticamente en la puerta de embarque fue el lateral zurdo Leo. Fijo de las selecciones inferiores desde categoría sub'15 y mundialista sub'17 en Ecuador 1995 cuando aún no había cumplido los dieciséis, el contador de partidos internacionales de Juan Francisco Leo Bermejo (Badalona, 24/09/1979) se detuvo en el último amistoso que disputó la sub'20 antes de reunirse para viajar a Nigeria'99. Una inoportuna lesión le dejó fuera de la cita africana y otras muchas terminarían por frenar su progresión hasta forzar su retirada en 2009; desde entonces ejerce como representante de jugadores y de su trabajo y sus experiencias juveniles hablamos en esta entrevista. Hoy, en primera persona, Leo Bermejo.

- Eras un fijo en las selecciones inferiores (40 partidos entre todas las categorías), jugaste toda la clasificación y el Europeo sub'18 de 1998, en el que España logró el billete para el Mundial sub'20 de Nigeria, pero en el último momento desapareciste de la convocatoria definitiva. ¿Qué ocurrió?
Anteriormente a la convocatoria era fijo en la selección, pero tenía unos problemas de hombro que fueron los que me descartaron a última hora. Estaba convocado pero unos días antes de viajar a Nigeria tuve una luxación jugando con mi equipo (Real Madrid) y el club no me permitió viajar.

- ¿Qué sentías al ver cómo tus compañeros iban pasando rondas hasta alzarse con el título?
Sientes una mezcla de alegría y tristeza, supongo que la alegría era porque ves que los compañeros van pasando rondas hasta el final y te emocionas, la tristeza porque no estás ahí y después de ganar un Mundial a casi todos los jugadores de esa selección les esperaba un destino muy bonito.

- Para llegar a aquel Mundial España pasó por varios momentos difíciles: el play-off contra Israel, el partido contra Lituania en el Europeo... ¿Qué recuerdas de esos partidos?
Me acuerdo perfectamente de aquellas eliminatorias, sobre todo la de Israel por una anécdota que vivimos allí. En el aeropuerto nos avisaron de una amenaza de bomba y salimos todos por patas, estuvimos todos fuera esperando que se despejase todo y al rato dijeron que era una falsa alarma, pero fíjate como estábamos todos!

- ¿Existía en el equipo la sensación de que se podría acabar ganando el Mundial o ni siquiera se planteaba?
Sí que es verdad que en esos momentos no piensas en ganar el Mundial, piensa también que en aquella época España no era tanto de ganar campeonatos. Simplemente piensas en la posibilidad de pasar esas eliminatorias y poder disputar un Mundial.

- Sí estuviste en el Mundial sub'17 de Ecuador 1995, aunque ahí España no pasó de la primera fase y no llegaste a debutar. ¿Cómo se vive un torneo así con esa edad? ¿Qué recuerdas de aquella experiencia? ¿Qué fue lo que más te marcó?
Cuando se jugó aquel Mundial yo tenía 15 años, era muy joven. Recuerdo que Juan Santisteban me brindó esa oportunidad porque en los campeonatos sub’16 lo estaba haciendo bien. La experiencia fue increíble, ir a la otra parte del mundo a jugar al fútbol y el recibimiento de la gente de Ecuador es lo que más me marcó, nos trataban como a ídolos cuando solamente éramos chiquillos de 15 años como era mi caso.

- Empezaste a destacar en las categorías inferiores del Espanyol, pero en edad juvenil fichaste por el Real Madrid. ¿Cómo fue aquel traspaso? 
Recuerdo que jugando unas fases finales con la selección de Cataluña en Murcia un directivo del Real Madrid (Paco de Gracia) se puso en contacto con mi padre en el campo para decirle que estaban interesados en firmarme. Yo era juvenil de primer año y le comentaron a mi padre que directamente me iban a pasar al juvenil División de Honor, una categoría por encima de mi edad. Después de mucho meditarlo con mi familia decidí dar el paso de marchar al Real Madrid; no fue una decisión fácil porque en el Español sabía que no se lo iban a tomar muy bien, estaba bastante valorado por ellos pero también sabía que no era lo mismo un equipo que otro.

- Pasaste 5 temporadas en la Casa Blanca. ¿Con qué compañeros coincidiste en la cantera? ¿Quién te impresionaba más como jugador, llegara luego o no a la élite? 
Estuve 5 temporadas y en esos años pasaron muchos futbolistas, hay varios jugadores que te impresionan, cada uno con sus características: los Casillas, Fernando, Corona, Rolando Zárate, Pavón... En fin, estos son quizás los que la gente conoce, y los que sí llegaron a primer nivel era también porque tenían esas condiciones que se necesitan. Lugo había alguno como Hoyos que si hubiese querido también hubiese llegado a la elite.

- Vicente Del Bosque os dio a varios jugadores de la cantera la oportunidad de dar el salto. ¿Qué se siente al entrenar e incluso llegar a entrar en una convocatoria del primer equipo, nada menos que en Champions League (Spartak Moscú – Real Madrid, 07/11/2000)? ¿Pensabas que podrías debutar y mantenerte, aunque fuera a la sombra de Roberto Carlos?
Llegado ya al límite de estar en el filial, jugar y ser internacional, ya sólo piensas única y exclusivamente en jugar en el primer equipo del Real Madrid lo antes que puedas; yo tuve la oportunidad de entrenar alguna vez con ellos y de ir convocado en Champions. Esta última experiencia es la más bonita que he tenido jamás como futbolista, precisamente en aquel partido debutó Pavón. Fui convocado porque Roberto Carlos estaba sancionado, y jugó Solari de lateral. Pero a las dos o tres semanas de aquel viaje tuve una grave lesión de rodilla (triada) que ya no me permitió volver a ir con ellos.

- En el Real Madrid viviste la etapa de Lorenzo Sanz y la primera llegada de Florentino Pérez. ¿Qué cambios notasteis dentro del club, en cuanto a la forma de gestionarlo? 
Cuando llegué a Madrid estaba comandado todo por Lorenzo Sanz, parecía todo más humilde. Con la llegada de Florentino y los fichajes de estrellas ves que la cosa cambia. En lo personal, jugando en la cantera yo no noté mucho cambio; los futbolistas que se quedaron después sí lo notaron, en el cambio sobre todo de la Ciudad Deportiva.

- A partir de ahí, infinidad de lesiones y muchos equipos, del Villarreal al Lorca pasando por Jaén, Alcoyano o Huesca, entre otros, e incluso una prueba en Polonia. ¿De qué lugares guardas mejor y peor recuerdo? ¿Qué te impulsaba a seguir intentándolo? ¿Cuándo decides dejarlo?
Guardo muy buen recuerdo de muchos sitios, especialmente de Puertollano, dejé varios amigos fuera del fútbol con los cuales mantengo aún la relación; y de mi etapa en Murcia, porque de ahí surgió la posibilidad de trabajar en lo que trabajo actualmente.

Leo, en una imagen actual
- En la actualidad trabajas como agente de futbolistas en la empresa JVSports. ¿Cómo surgió la oportunidad?
 
Mi última temporada jugué en Sangonera hasta diciembre, ya no daba para mucho más después de haber tenido 7 operaciones de rodilla y hombro y Joaquín, que fue director deportivo de mi anterior club, el Lorca, y que entonces ya era agente, me invitó a dejar el fútbol y trabajar con él, y así lo hice!

- ¿Qué tipo de servicio ofrecéis a vuestros representados?
Servicios supongo que como todas las empresas de agentes, yo a mi favor tengo que al ser exfutbolista sé qué es lo que necesita un futbolista y en qué momento. Es simplemente estar por ellos, que vean en ti su persona de confianza. A nivel más profesional, les damos varias posibilidades en temas económicos, fiscales… Hay un grupo de personas que están dentro de la empresa que se encargan de ello.

- ¿Cómo es el día a día de un representante?
Hay varias fases. Durante los meses de mercado el día a día es más movido, es simplemente hablar con los clubs que previamente durante la temporada has visitado para ver cuáles de los futbolistas les pueden interesar. Cuando se termina el mercado es más para ver cuanto más fútbol mejor, llamar durante la semana a los futbolistas y que te vayan contando cómo les ha ido en los partidos… en fin, un seguimiento.

- ¿Qué aptitudes personales crees que son más necesarias para dedicarse al oficio? 
Aptitudes supongo que tienes que saber de fútbol, de equipos, tener relaciones, no sé... Hay que ser muy constante, muchos chicos ponen su futuro en tus manos y no les puedes fallar.

- Imagino que la crisis habrá cambiado la manera de actuar de los representantes, sobre todo en las categorías semi-profesionales. ¿Existen muchas diferencias entre el mercado actual y el de tus tiempos como jugador? ¿Os movéis también en el extranjero?
Yo creo que si existe diferencia. Hay varios aspectos: anteriormente no había tantos agentes, no había crisis y por tanto los contratos eran más altos y ni los agentes ni los jugadores sufrían impagos; por el contrario, ahora hay muchísimos más agentes y muchísima más crisis, con lo que conlleva todo.
Esta temporada hemos firmado 7 futbolistas en el extranjero. Yo creo que de cara a la temporada que viene creceremos en ese aspecto más aún.

- ¿Te sirve tu experiencia como exfutbolista para detectar dónde pueden surgir problemas (impagos, etc.) o dónde puede encajar mejor un jugador?
Más que para saber dónde puede haber impagos, sí para saber dónde puede encajar un jugador. Si estás puesto en tema de equipos y de jugadores sabes qué futbolista le puede encajar más o menos a un club. El saber de impagos me lo ha dado la experiencia que tengo como agente.

- ¿Cuánto y cuándo cobra un agente de futbolistas?
Es relativo el cuánto, al final yo creo que cuanto más trabajas más puedes ganar. Personalmente las cosas nos van bien pero lucho cada día para que vaya mejor.
Cuándo, es durante la temporada. Si nos tiene que pagar un club, el club pone sus plazos y salvo alguno que no paga el resto lo hace. Con los futbolistas es diferente, ellos mismos se autogestionan cuándo nos tienen que pagar, hay varias maneras.

- ¿Qué opinas de los fondos de inversión en futbolistas y de la intención de la FIFA de limitar sus maniobras?
A ver, es un tema delicado, depende para quién está bien o está mal. Ahora mismo en España no hay dinero y estos fondos ceden a futbolistas a clubes que no tienen poder económico y a ellos les va bien. Yo no comparto estos fondos para lucrarte de manera excesiva.

- Por último, ¿qué mensaje mandarías a deportistas, patrocinadores y clubes para hacer frente a estos tiempos de crisis?

El mensaje es diverso, pero simplificando sería un tópico: a los clubs, no ofrezcas más de lo que tienes, y a los futbolistas que sean intensos, que amen el fútbol y que a veces las oportunidades de jugar en categorías más altas te vienen sin darte cuenta, y ahora que no hay dinero, más fácil aún.

Leo (#3) busca un pase de Gerard (#10) en la vuelta del play-off
de acceso al Europeo sub'18 de 1998, ante Israel. Ambos eran fijos para Sáez
pero sendas lesiones les dejarían sin Mundial sub'20

domingo, 7 de julio de 2013

Cuartos de final: Uruguay - España


1-0

Santi Denia intenta consolar a Saúl (© FIFA)
No digo que esté bien perder, pero sí es verdad que a veces se necesita una derrota que nos recuerde lo que realmente somos, lo que éramos hasta no hace tanto y lo que, en buena lógica, volveremos a ser tarde o temprano. Caer eliminados en cuartos de final de un Mundial es parte de nuestra idiosincrasia nacional y, por fortuna, en estos tiempos trufados de éxitos y títulos casi en cada torneo, hay una categoría, precisamente aquella que empezó el camino a la gloria hace ya casi quince años, que parece haber decidido seguir fiel a esa costumbre de perder el partido que marca el límite entre los sueños y la decepción. España lleva desde 2003 sin jugar una semifinal de un Mundial sub'20 y habrá que esperar al menos dos años más para ver si cambia el guión.

Suso dispara a puerta (© FIFA)
Uruguay había sufrido en octavos de final para eliminar a una Nigeria con un hombre menos desde la primera mitad, mostrando muchos problemas a la hora de llevar el peso del partido; de hecho, su victoria más contundente en la primera fase, un 4-0 frente a Uzbekistán, se había producido a base de contragolpes bien llevados por De Arrascaeta y Nico López, así que no fue ninguna sorpresa que España se adueñara del esférico desde el pitido inicial. De cualquier manera, como ya comentamos en encuentros anteriores, esta España es un equipo relativamente vulnerable, y cerca del cuarto de hora de juego Uruguay rozó el gol en un par de cabezazos tras sendas internadas por la izquierda. España, que sólo había probado fortuna en un lejano lanzamiento de falta de Saúl, estuvo a punto de adelantarse a los veinte minutos en una genialidad de Deulofeu, cuyo intento de gol olímpico se topó con De Amores y el larguero. El partido estaba abierto, con acercamientos constantes para ambos equipos, aunque faltaba una pizca de acierto en el último toque. Una internada espectacular de Óliver Torres por el sector izquierdo dejó a Deulofeu con todo a favor para inaugurar el marcador, pero el barcelonista pifió inexplicablemente su derechazo. Pasada la media hora, Giménez arriesgó al límite para quitarle el balón a un Jesé que ya se relamía; un minuto después, Manquillo se vio completamente solo en el área pequeña pero no acertó a dirigir su remate. Los sudamericanos, por su parte, no se escondían y también iban dando avisos a la meta de Sotres, cargando la mayoría de sus ataques por banda izquierda, donde Laxalt y Nico López se unían para agobiar a Manquillo, y forzando varios saques de esquina que se botaron sin consecuencias. Sin embargo, la última ocasión antes del descanso fue para España, con un disparo esquinado de Suso, muy activo durante el primer tiempo, que resolvió bien De Amores.

Campaña persigue a Laxalt (© FIFA)
Una gran primera mitad por parte de ambos bandos, con llegadas continuas y ocasiones, dio paso a una segunda que arrancó por los mismos derroteros, con oportunidades más y más claras para España (remates de Torres y Campaña) y aproximaciones inquietantes para Uruguay, que aprovechaba las pérdidas españolas en el centro del campo para lanzar a sus atacantes. Sin embargo, y como era de esperar, el paso de los minutos fue cargando de tensión y responsabilidad a los jugadores, sabedores de que, tal y como estaba el partido, un gol podría resultar decisivo. Uruguay se echó más atrás, las llegadas comenzaron a espaciarse en el tiempo y Lopetegui decidió reactivar al equipo introduciendo a Paco Alcácer y retrasando a Suso al centro del campo. Tres minutos tardó el ariete del Getafe en rematar su primer balón, justo después de que Sotres atrapara con cierta dificultad un fuerte disparo del interista Laxalt. La entrada de Alcácer movió a un desaparecido Jesé a la zona izquierda, y enseguida volvimos a verle rondar el gol en un remate que se le escapó fuera tras un nuevo centro de Manquillo. Verzeri, seleccionador uruguayo, reaccionó con otro cambio ofensivo, introduciendo a Diego Rolán, pero España iba creciendo en el partido. A falta de doce minutos Jesé conectó con Alcácer en la frontal del área y el central Silva taponó in extremis un remate que ya casi cantábamos como gol; a partir de ahí, la proximidad del minuto 90 y las lógicas precauciones que conlleva un 0-0 en esas circunstancias limitaron la profundidad de los ataques. Uruguay tuvo la última clara, ya en el descuento, en un cabezazo de espaldas de Rolán que Sotres logró sacar cuando ya se colaba, volando hasta aterrizar junto al poste. El portero cántabro se partió la nariz en la caída y tuvo que ser sustituido por Rubén Yáñez para el tiempo extra.

Avenatti celebra su gol (© FIFA)
En la prórroga España siguió fiel a su idea de tocar y tocar, pero no era capaz de abrir la defensa rival. Denis, que había sustituido en los últimos minutos a un Deulofeu que fue de más a menos, intentó juntarse con Óliver Torres y Suso para darle más velocidad al juego, pero las piernas no respondían y la zaga uruguaya no pasaba prácticamente apuros. De cuando en cuando Uruguay intentaba estirarse, y en una de esas forzó un córner que De Arrascaeta botó magistralmente y que el gigantón Felipe Avenatti cabeceó impecablemente y sin oposición en el primer palo, batiendo a Yáñez y provocando el delirio en una grada claramente posicionada del lado celeste. Era el minuto 103 y a partir de ahí el reloj voló. Aturdida por el golpe, España intentó reponerse pero sólo creó peligro a base de centros al área y jugadas a balón parado, y así llegó la ocasión más clara, en un remate de Israel Puerto que, con todo a favor, quiso colocar demasiado su cabezazo y lo envió fuera. Luego, otro remate del otro central, Derik, que tampoco encontró portería, y un par de disparos lejanos de Suso que no pusieron en demasiados apuros a De Amores fueron las últimas balas de un equipo que se vuelve a casa incapaz de franquear la barrera maldita de los cuartos de final. Como otros muchos antes que ellos, y otros muchos que vendrán.

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martes, 2 de julio de 2013

Octavos de final: España - México


2-1

óliver Torres, uno de los destacados (©FIFA)
Es cierto que faltan Brasil y Argentina, pero si España consigue llegar lejos (no digamos ya ganar) en este Mundial sub'20 de Turquía nadie podrá acusarla de no haberse competido contra los mejores. Tras cerrar una inmaculada primera fase en el "grupo de la muerte", España ha sudado tinta para derrotar a México, que llegó a Turquía como una de las principales favoritas al título (un tercio de sus convocados fueron campeones del mundo sub’17 en 2011), pero a quien dos derrotas en los dos primeros partidos ante Grecia y Paraguay le obligaron a golear a Mali para poder pasar a octavos de final como una de las cuatro mejores terceras de grupo. Ahora, en cuartos de final nos las veremos con Nigeria o Uruguay, y en el horizonte de semifinales se dibuja ya un hipotético cruce con Colombia, otro de los gallitos del torneo. Aunque para eso aún queda mucho por jugar y, por qué no decirlo, por mejorar. Con el que podría considerarse su once de gala, con Paco Alcácer en la punta del ataque, España saltó al Ali Sami Yen para enfrentarse a un complicado rival, México, que desde el primer minuto salió dispuesto a borrar de la memoria su decepcionante actuación hasta la fecha. Y a fe que lo consiguieron, pues apenas habían pasado cien segundos cuando Arturo González enganchó de maravilla un centro largo de López desde la derecha para batir a un sorprendido Sotres. Con el marcador a favor México cedió la posesión y España comenzó a tocar, consciente de que quedaba todo un partido por delante para dar la vuelta al resultado, pero nunca fue capaz de superar la organizadísima defensa rival. Jesé y Deulofeu se pegaron a las bandas para tratar de encontrar opciones de peligro; sin embargo, faltaban los espacios de otras tardes y las ayudas defensivas de los mexicanos se encargaban de todo lo demás. De hecho, una volea a la media vuelta de Alcácer que se fue desviada fue toda la producción ofensiva española en la primera media hora. Justo entonces México, que ya había pisado un par de veces el área de Sotres con cierto peligro, estuvo a punto de ampliar la diferencia en dos oportunidades consecutivas: primero Espericueta lanzó un zurdazo al larguero y luego Corona se topó con el meta cántabro en otro disparo franco, aprovechando un grave error español en la salida del balón. El susto pareció reactivar a los nuestros, que aunque no llegaron a disponer de ocasiones claras, sí ganaron en profundidad, especialmente gracias a un par de internadas de Deulofeu por la derecha. El riesgo seguía estando en las pérdidas absurdas en el centro del campo, que permitían peligrosas conducciones de los aztecas que, por fortuna, no supieron resolver con acierto.

Jesé marcó en el descuento (©FIFA)
Saúl Ñíguez primero y Óliver Torres después habían intentado echarse el equipo a las espaldas, pero España necesitaba algo más si no quería volverse a casa a las primeras de cambio y Julen Lopetegui sólo esperó cinco minutos de la segunda parte para retirar a un central, Puerto, y meter a Suso. Justo antes del cambio, Jesé pudo por fin encarar a la defensa mexicana corriendo hacia su portería y filtró un balón de gol a Paco Alcácer, cuyo remate se topó con la buena salida del meta Richard Sánchez. Con la entrada del jugador del Liverpool el campo se inclinó hacia el área mexicana, zona que España comenzó a pisar con cierta frecuencia por primera vez en el partido; sin embargo, el acoso apenas duró unos pocos minutos. México se reorganizó y empezó a buscar el segundo, primero con contras y luego, por momentos, controlando la posesión. Corona fue el hombre más destacado en ese tramo, forzando una amarilla de Saúl, improvisado central tras la marcha de Israel Puerto, y obligando después a lucirse a Sotres en una acción que bien pudo haber finiquitado el partido. Quedaban menos de veinte minutos y a España parecían agotársele las ideas; pero entonces, como tantas veces ocurre en el fútbol, una acción a balón parado desatascó a los nuestros. Suso botó un córner desde la izquierda, Denis Suárez (que acababa de entrar por Deulofeu), peinó en el primer palo y Derik entró completamente solo por el segundo para poner el empate en el marcador. España se armó de confianza y Alcácer pudo hacer el segundo nada más sacar de centro, pero estuvo lento para revolverse en la frontal y su disparo flojo no puso en problemas a un adelantado Sánchez. Tras el gol Óliver volvió a mandar a sus anchas, Suso le dio más mordiente a las posesiones españolas y Bernat empezó a dejarse ver en ataque. Denis se topó con el palo cerca del minuto ochenta, Alcácer cabeceó desviado un par de minutos después y Sánchez voló para desviar a córner un precioso remate del ariete valenciano en el minuto 89. La prórroga se nos antojaba ya inevitable, pero faltaba por aparecer Jesé Rodríguez. El madridista, prácticamente desaparecido durante todo el encuentro, condujo en diagonal hacia la frontal del área y su derechazo tocó en Fuentes, despistando al portero mexicano. No quedaba tiempo más que para recomponer la defensa con la entrada de Llorente y aguantar la última embestida azteca, que resultó infructuosa.

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viernes, 28 de junio de 2013

Partido 3: España - Francia


2-1

España posa antes del partido (©FIFA)
Llega la hora de la verdad en este Mundial sub'20 y España parece en su mejor momento. Yendo de menos a más en el torneo, el paso de los partidos y de los entrenamientos va asentando poco a poco una idea mucho más clara de juego en el bando español, que se siente cada vez con más confianza y es capaz, como los grandes equipos, de presentar distintas variantes en la alineación sin que el desempeño general se resienta (más bien todo lo contrario). No en vano, hablamos de los campeones de Europa sub'19. Ayer, con la clasificación para octavos ya asegurada tras las dos victorias precedentes, España salió con bastantes novedades en su once: en defensa, Lopetegui reservó a los apercibidos Manquillo y Puerto y dio entrada a Gayá en el lateral zurdo; además, Campaña recuperó la titularidad en el centro del campo y Paco Alcácer se ubicó en la punta del ataque, apoyado en las bandas por Jesé y el levantinista Rubén García, que entró por Deulofeu. Por parte gala, el seleccionador Pierre Mankowski no podía contar con el sancionado Paul Pogba, y dio descanso a su delantero Bahebeck, muy desdibujado en los partidos previos. Con 4 puntos Francia estaba virtualmente clasificada incluso con una derrota, así que salió a esperar a España, presionando bien en el centro del campo pero renunciando al balón, con el objetivo de cazar una contra que le diera el liderato. En el primer error de Óliver Torres en un control Thauvin se plantó solo ante Sotres, que salvó el gol con su pierna derecha; sin embargo, casi por primera vez en el torneo España se mostraba capaz de mover el balón con tranquilidad y criterio, y no tardaron en llegar las ocasiones. La primera fue de Jesé, en una rápida combinación con Alcácer que obligó a Areola a realizar una gran estirada, y luego Gayá disparó ligeramente desviado. Esa superioridad hispana se concretó en el minuto 23 en una arrancada de Jesé Rodríguez por la derecha: el madridista se fue del lateral, entró en el área, recortó y cedió atrás para que Paco Alcácer, con algo de fortuna pero también con toda la intención, colocara un zurdazo inalcanzable para el meta francés. Con Óliver Torres a los mandos, el equipo español siguió dominando el partido casi a placer, aunque sin llegar a la puerta contraria prácticamente hasta el minuto 45, cuando nuevamente Jesé entró caracoleando por la izquierda y largó un disparo raso que Areola desvió a la cepa del poste. Francia sólo mostró sus garras a balón parado, recordando la superioridad en esa faceta que mostró en la semifinal del Europeo sub’19 del año pasado, pero Ngando y Sanogo remataron alto en las dos ocasiones de que dispusieron.

Jesé marcando el segundo (©FIFA)
Campaña se retiró en el descanso, aquejado de molestias físicas, y Suso entró en su lugar; sin embargo, el principal cambio en el entretiempo lo realizó Francia y no fue de hombres, sino de actitud. Presionando más arriba y mostrándose mucho más incisiva con balón, en los primeros minutos rondó con peligro la portería de Dani Sotres, pero entonces el central Zouma se tragó un pase largo de Saúl y Jesé, que entraba por el carril central, no desaprovechó el regalo, batiendo con pasmosa tranquilidad a Areola. El cuarto gol del grancanario en tres partidos relajó a España, que decidió bajar una marcha al partido y esperar acontecimientos. Francia, sabedora de que ni la derrota ni el empate cambiarían su situación en el grupo mientras Ghana siguiera venciendo a Estados Unidos en el otro partido, tampoco hizo mucho por remontar. A pesar de la aparente desgana general que dominó el juego en la última media hora, Kondogbia y Sabaly estrellaron sendos disparos en los palos que podrían haber cambiado el rumbo del encuentro, pero la selección bleu nunca dio sensación de creer demasiado en sus posibilidades. España, salvo alguna acción puntual, tampoco se esforzó por cerrar definitivamente el partido y, llegados al descuento, una buena combinación entre Kondogbia y Sanogo permitió a Vion batir a Sotres, pero no hubo opción real de remontada.

Tras esta victoria, España acaba la fase de grupos como líder y se enfrentará a uno de los terceros clasificados de los grupos C, D, o E, que se resolverán en los próximos días. Entre los posibles rivales, Turquía, México, Chile o Inglaterra, aunque todavía no hay nada decidido. Lo único seguro es que el partido de octavos de final tendrá lugar el próximo martes día 2 de julio, a las 17:00 horas, en el mismo Ali Sami Yen Arena de Estambul en el que la selección española ha disputado hasta ahora todos sus encuentros. 

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lunes, 24 de junio de 2013

Partido 2: España - Ghana


1-0

Jesé y Denis Suárez celebran el gol (© FIFA)
Presuponiendo tal vez que Ghana haría exactamente lo contrario que Estados Unidos en el primer partido, es decir, que nos entregaría el balón y se metería atrás para buscar las contras, Julen Lopetegui eliminó a uno de los dos centrocampistas “de contención” (si es que tal término es aplicable en esta selección, cosa que sería discutible) que saltaron al Ali Sami Yen el pasado viernes y dio entrada a otro de los mediapuntas de la convocatoria, el vigués Denis Suárez, para que aportara su imaginación en campo rival. Así, Saúl quedaba como pivote único y Óliver Torres y Suso se colocaban como interiores un escalón por delante de él con el objetivo, imagino, de que España se hiciera con el mando del balón el mayor tiempo posible. Y no funcionó del todo. Es esta España un equipo correcto, capaz de dominar pero también de ser dominado, que está muy lejos de poder ejercer el control casi opresivo que manifiestan sobre sus rivales las selecciones absoluta y sub’21 pero que cuenta con un potencial ofensivo notablemente superior a la media de la categoría, potencial que le permite asumir unos riesgos que, mal acostumbrados como estamos por las actuaciones de sus mayores, nos parecen excesivos pero que, sin embargo, no dejan de ser parte del fútbol real, tal y como lo entendíamos hasta no hace tanto.

En definitiva, a esta España sub'20 le cuesta amasar el juego esperando una oportunidad que puede llegar antes corriendo, y a los 13 minutos Denis se escapó en velocidad por la izquierda, dribló a su defensor y puso un balón de gol a Jesé, que dibujó un desmarque perfecto a la espalda de los centrales ghaneses y remató sin oposición para convertir su tercer tanto en el campeonato. Hasta ese momento, aunque ya había habido un par de acercamientos peligrosos de los nuestros, el control del balón estaba igualado y tras el gol España pareció conformarse con volver al guión del primer día: al fin y al cabo, Ghana no tocaba con la claridad de ideas de Estados Unidos y el contraataque hispano se antojaba arma suficiente como para cerrar el duelo en cualquier momento. De hecho, Deulofeu estuvo a punto de ampliar la cuenta a los veinte minutos, cuando se plantó solo frente a Antwi, pero su flojo disparo raso no supuso ningún problema para el meta africano.

Sin embargo, al cabo de media hora de juego Sotres había tenido que intervenir más que su colega, España no acababa de generar excesivo peligro a la contra y, en general, Ghana parecía ganar confianza a cada minuto. No éramos inferiores, sólo se trataba de fútbol real, sin más. En cualquier caso los de Lopetegui reaccionaron en el último tramo de la primera mitad y enlazaron unas cuantas posesiones largas tras las que llegaron sendas oportunidades de Óliver y Manquillo; al borde del descanso, fue Denis quien pudo culminar otra rápida contra dirigida por Torres, pero disparó alto y se llegó al descanso con esa mínima ventaja en el marcador.

Puerto intenta defender a Boakye (© FIFA)
La segunda parte se inició por los mismos derroteros, con llegadas e imprecisiones varias por ambos bandos, y pronto Lopetegui decidió mover ficha. A los diez minutos retiró a Jesé para dar entrada a Campaña, cambio aparentemente defensivo (aunque suponía liberar a Suso en ataque) que, casualidad o no, dio paso a dos clarísimas ocasiones de Ghana: una en un cabezazo en el primer palo a la salida de un córner y otra una maniobra magistral de Boakye que se revolvió en el área entre tres defensores y disparó alto. Fuera por el cambio o por los sustos (más bien por lo primero), España pasó a controlar más el balón y pronto Deulofeu se vio nuevamente ante el portero rival, pero tampoco esta vez pudo superarlo; un par de minutos después, Campaña probó fortuna desde fuera del área, sin acierto. Pasado ese ligero arreón, las posesiones españolas fueron ganando en seguridad con el paso de los minutos, pero sólo servían para que corriera el reloj, pues el único argumento verdaderamente ofensivo que encontraba el equipo era el balón en profundidad hacia el desmarque de Deulofeu; argumento que hubo que cambiar cuando el seleccionador decidió sustituirle por Jairo a falta de un cuarto de hora. 

El cántabro se movió bien en la punta de ataque y llegó a reclamar un penalti, pero España ya jugaba a otra cosa. Se trataba de guardar el balón bajo llave e impedir así que una selección ghanesa extrañamente apática en esos últimos minutos tuviera opciones de empatar. Los españoles lograron su objetivo e incluso Rubén García pudo sentenciar nada más saltar al campo, pero no supo aprovechar un gran pase de Jairo. En definitiva, importante victoria que permite asegurar el pase a octavos de final con un partido de antelación, el que nos enfrentará a Francia el próximo jueves a las 20:00 horas. Un empate ante los galos valdría para conseguir la primera plaza del grupo y, en teoría un cruce algo más asequible. 

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